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Madre e Hija, Sin Tregua

¡Voy a asesinarte!

 

Deseo cortarte pedazo a pedazo, y poco a poco. ¡He luchado contra ti

por tantos años, y sigues viva!

 

Por fin mañana, voy a terminar contigo de una vez y ¿para siempre?

Vivimos unidas por la misma sangre y en constante batalla. Desde niña invadías

mi cuerpo, mi alma. ¡Usurpando mi inocencia, sin mi consentimiento, y sin

ninguna piedad!. ¡Me has hecho tanto daño!

 

Has estado presente para dolerme y herirme en cada momento importante de mi

vida. En mis menstruaciones, cuando quería jugar con mis amigos, y te

ensañabas provocándome alaridos de dolor.

 

Estabas ahí en mi primera noche de amor, en cada relación. ¡Y claro! No faltaste

cuando me dijeron que nunca podría tener hijos. ¡Ese hijo soñado, que tú, con

saña arrancabas de mis entrañas!

 

Madre e hija están de frente, y esperando en el lobby de un hotel. El

salón contiguo está repleto de público. La prensa, promociones, anuncios.

Ambas sin dejar de ocuparse de lo que tienen asignado. Están absortas en sus

más profundos pensamientos. De vez en cuando contestan alguna pregunta que

les hacen los miembros de personal del hotel.

 

La hija observa a su madre que reparte información escrita y promociones

al público recién llegado. Sigue sumida en sus pensamientos

¡Cuánto tiempo busqué ayuda! Sufriendo y preguntando ¿Dios, por qué? Hasta

ese día que me explicaron lo que le habías hecho a mi cuerpo. Y me informé por

todos los medios posibles. ¡Te declaré la guerra!

 

Ya no sería esa niña que se sienta a preguntar y llorar.

 

Tenia que aprender y armarme con técnicas y tácticas de guerra para

esta batalla. Las guerras no deben librarse sola. Me ayudaron y me apoyaron

expertos profesionales.

 

Teníamos que usar todos los recursos posibles para exterminarte, y

sacarte de mi vida, de una vez para siempre. ¡ Y es que eres tan mala, que aún

hay dudas! ¿De dónde vienes y por qué eres así?

 

Eres tan astuta, que para lograr tus objetivos, actúas diferente con cada

mujer a la que profanas su cuerpo. ¿Sabes?

 

Después de todo, debo agradecerte, me hiciste fuerte.

En vez de lamentarme y solo ver lo negativo de vivir contigo, elegí luchar

y ganarte la batalla. Por ti me hice Sicóloga.

 

Ansiaba ayudar a las mujeres que han sufrido como yo. Noches de

insomnio estudiando, y tú conmigo, ardiéndome en las entrañas, para que no

terminara. No me di por vencida.

 

Podría creer que perdí un amor, cuando por tu culpa aquel primer hombre

en mi vida me humillaba con esas hirientes palabras: “solo te quejas, no sirves

como mujer”

 

Pero en cambio, yo creo que se fue de mi lado un mal hombre, que a la

primera contigo me traicionó.

 

Y pude elegir mejor la próxima vez. Este nuevo amor que te conoce, te

reta. Y ha podido más que tú, llenándome con su ternura y paciencia. Con

apoyo incondicional. Logra en esos instante de pasión, que el dolor desparezca.

Con él no pudiste, no salió huyendo. Se impuso el amor, te gané otra

batalla.


Mientras más daño me hacías, más crecí. Demostrándome a mi misma

que a pesar de ti, puedo ser feliz, amar, vivir. Al fin que ¡Guerra avisada, no

mata soldado!


Me integré a organizaciones que dedican sus recursos y conocimientos

apoyando personas como yo. Me enseñaron y me entregaron las armas para

enfrentarte. Me dieron afecto y comprensión. ¡ Ya éramos muchos contra ti!

Con esmero cuide mi cuerpo y mi alma, no me podías vencer. En cuanto

supe como actuar, tome el control. Ya no vas a elegir mi calidad de vida.

Me uní a un grupo de amigas que han sufrido lo mismo. Juntas

practicamos yoga y meditación. Aprendimos relajación para controlar este

intenso dolor que me causas. Y además de que estas técnicas nos ayudan

mental, emocional y físicamente. ¡La pasamos tan divertidas!

 

Te enfrentamos y sabemos que no estamos solas en esta batalla.

Aprendí a elegir una buena alimentación, hacer ejercicios. Debo cuidarme

para estar muy fuerte en mi trinchera.

 

Tratamos todas las estrategias y procedimientos posibles y en mi caso

solo queda una opción.

 

¡También un buen estratega de guerra debe valorar al enemigo, cuando

este, tan astutamente sabe pelear! Y como ninguna táctica terminó con tu

ímpetu de lucha, decidimos erradicar totalmente la posibilidad de que me puedas

contrarrestar. O, ¿quizás no?

 

Si es así, ¡Seguiré en pie de guerra!

No vas a lograr entristecerme, hoy es un gran día. ¡Ni te imagines que

mermas mis fuerzas por no poder tener un hijo, tengo otras alternativas! Puedo

adoptar un niño. Hay muchos abandonados en el mundo que me necesitan.

¿Me escuchas Endometriosis?

 

¡Mañana, cuando me operen, yo seré la vencedora, es el inicio de una nueva

vida!

 

En la entrada del lobby, su madre continua repartiendo promociones.

Aunque sonríe y responde dudas a las personas que siguen llegando al

evento. Piensa en su hija.

 

Mi niñita adorada yo sé lo que pasa por su mente. Esta terrible

enfermedad te robó los mejores años de tu vida, y aun así, estas aquí, y un día

antes de otra de las tantas operaciones en las que han ido mutilado parte de

tu cuerpo.

 

Hoy seguimos haciendo realidad un sueño que forjamos juntas. Fundar

una organización sin fines de lucro para ayudar a las mujeres con este terrible

padecimiento. Lo decidimos cuando también me diagnosticaron Endometriosis.

 

Yo tengo la dicha de tenerte. A ti hijita, la Endometriosis te quito la

posibilidad de tener un hijo propio. ¡Eres tan valiente y te admiro tanto!

Tenias 10 años cuando comenzaste a sufrir este calvario, Ni siquiera

recuerdo la cantidad de especialistas que visitamos. Eras tan pequeñita

sufriendo tantos exámenes y sin ningún diagnostico. Te observaba entrar a cada

examen y era una herida en mi corazón. A veces me siento un poco culpable.

Las madres no podemos evitar estos sentimientos.

 

¡La creencia de que tenemos la capacidad de librar los hijos de todo, si así

fuera!

 

Cuando yo me deprimía, tu me dabas animo. Te hiciste una experta para

manejar tu enfermedad. Fundar esta organización nos ha unido aún más. Es

tan estimulante poder ayudar. Ha sido un arduo y constante trabajo. Se

necesitan personas con dedicación. Profesionales de salud que generalmente

sin ganar un salario aporten tiempo y recursos.

 

Debemos animar y darles opciones a mujeres que están deprimidas

porque sufren mucho. Instruirlas sobre la enfermedad. En todos los casos la

enfermedad no presenta los mismos síntomas, ni afecta con la misma

intensidad. Hay que investigar cada caso especifico, en particular, y basándose

en ello decidir el tratamiento a seguir. Como Sicóloga has ayudado a tantas

mujeres preparándolas en esta batalla.

 

A lo largo del padecimiento de esta enfermedad junto a mi hija, ante

mis ojos han desfilado tantas mujeres sufriendo de Endometriosis.

Recuerdo tu carita cuando también me diagnosticaron Endometriosis. Sin

que pudieras evitarlo tus ojos se llenaron de lagrimas. Ahora, creo que lo

intuías, y por eso decidiste acompañarme al ginecólogo.

 

Cuando acudí esa mañana a recoger mis exámenes, y a mi revisión

rutinaria. Estaba segura de que lo que sentía eran solo síntomas de la

menopausia. Esa es la importancia de chequearse regularmente. Entonces

escuchamos esa horrible palabra que nos seguía por tantos años. Padece

Endometriosis, y a la doctora repetir lo que ya sabíamos de la enfermedad.

“La Endometriosis es una enfermedad benigna que afecta a millones de

mujeres de todo el mundo. Ocurre cuando el endometrio se sitúa fuera del útero,

su lugar original. Este tejido puede crecer en cualquier lugar del abdomen.

Incluso Lugares poco comunes como el ombligo, pulmones o cerebro. Evoluciona

diferente en cada mujer.

 

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria que ocasiona

adherencias por lo que lo que puede provocar que los órganos se adhieran a los

puentes de tejidos que producen. El éxito de su control está en poderla

diagnosticar a tiempo. Y en llevar un correcto manejo médico.

 

Existen diferentes tratamientos incluido el quirúrgico, si es necesario. Las

tasas de mejoría y de embarazo son diferentes. La endometriosis altera la

calidad de vida de las mujeres que la padecen, afectando a sus relaciones de

pareja, familiares, laborales y de reproducción. Con diagnóstico precoz de la

enfermedad y el tratamiento adecuado, en muchos casos se puede vencer la

infertilidad”

 

Alguien se le acerca y la interrumpe. Le da un beso. Es una joven que

acaba de tener un bello hijo, después de padecer Endometriosis. Le muestra

el niño, y la abraza mientras le expresa lo agradecida que esta con la

organización. En esa carita nace otra esperanza.

 

Es solo un instante sigue pensando...

A lo largo del padecimiento de esta enfermedad junto a mi hija, ante

mis ojos han desfilado tantas mujeres sufriendo de esto. Mujeres a las que

ella, como psicóloga ha ayudado paso a paso en su enfermedad.

Incluso pensé que no me sucedería. ¡Me creí preparada, y no era así!

En esta conferencia de hoy, debo decirles a todas estas familias que a

cualquiera le puede pasar, y que no podemos pasar indiferente. Se necesitan

recurso para promover crear conciencia. Mañana puede ser la tía, abuela,

incluso uno mismo. Debemos unirnos y ayudar a las mujeres que sufren de

este mal.

 

Mientras la madre sigue pensando, de vez en cuando observa la

pantalla gigante que cuelga de la pared, a mano derecha del lobby.

No puede evitar volver a cortar el hilo de sus pensamientos, al escuchar

los testimonios de mujeres afectadas de Endometriosis que desfila por la

pantalla.

 

Le llama la atención una señora rubia que da su testimonio.

”Conmigo han fallado todas las estadísticas y tratamientos. Estoy en ese

pequeño por ciento de mujeres afectadas de Endometriosis que no mejora

con embarazos, extirpación de ovarios, con histerectomías, ni siquiera en la

menopausia. Sufro constantes operaciones, para por un corto período pasarla

más o menos bien. La enfermedad me ha dañado algunos órganos. Sólo me

mantiene la fe en Dios, el amor de mi familia, y el apoyo incondicional de esta

organización que me dio la fortaleza, cuando ya me creía desahuciada “

Madre e hijas se miran, hay un brillo de satisfacción en sus ojos. Saben

que tanta dedicación valió la pena.

 

Ya deben entrar a dar sus conferencias. Van a sembrar esperanzas. El

salón esta repleto, y todos quieren ayudar.

 

Es un día muy importante. La organización cumple un año y quieren

rendirle homenaje a los profesionales, y al personal que han dedicado

desinteresadamente tantas horas de trabajo para mejorar la calidad de vida

de tantas mujeres.

 

La hija no deja de pensar !Llegará el día en que saber que la Endometriosis existió, nos dará risas!

Y aunque la batalla ha sido sangrienta. Con la Endometriosis mi madre y yo,

no hacemos pacto de paz.

 

¡Esta batalla es sin tregua!

 

Toma la mano a su madre, y sonrientes entran al salón.

 
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