Hay que Tenerlo Siempre Presente
Eran las 3 de la mañana, el local se encontraba lleno de gente bailando y gritándose al oído
para poder hacerse entender, había ido con mi amigo Pedro al que le encantan estos sitios, a
mi la verdad me aburren bastante, y lo peor es al día siguiente, estas como en estado
catatónico hasta que vuelves a ser persona.
Echando la vista atrás, no sé decirte lo que hizo que me fijara en ella, pero recuerdo con todo
lujo de detalles como se encontraba de pie al lado de la máquina de tabaco, vestía unos tejanos
negros y una sencilla camiseta naranja, recuerdo su media melena morena como le caía sobre
los hombros, en ese momento solo me fijé en ella para pasar un buen rato juntos esa noche,
luego si te he visto no me acuerdo, pero, que equivocado estaba.
Me acerqué a María con la mejor de mis sonrisas, intentando causar una buena impresión, me
presenté.
-¡Buenas!, me llamo Javi
- ¡Hola, yo María!
- ¿Sabes que llevo un rato fijándome en ti?
- ¡Lo sé! Eres muy poco disimulado.
- Lo siento, ¡siempre presto mucha atención a las cosas que me gustan!
-Verás ¿Javi? Creo que te equivocas de chica, no soy de las de una noche, ¡mala suerte!
He de decir que en ese momento sentí la tentación de darme media vuelta y volver con la
cabeza gacha, pero no lo hice.
- Bueno, y ¿qué te hace pensar que venía con esas intenciones?
- Que llevaras media hora mirándome, que te acercaras con esa sonrisa ensayada durante
horas delante del espejo y esa mirada diciendo “creo que esta es mi noche”
- Vale me has pillado, pero ya que creo que somos de los pocos que aquí dentro están
aburridos, ¿quieres salir a tomar un poco el aire?
Eran cerca de las 3 y media de la mañana de un sábado cualquiera del mes de marzo salimos a
la calle y nos fuimos a un parque cercano.
- Y bien, cuéntame, no se a que te dedicas.
- Soy cuidadora infantil, trabajo en una guardería cerca de aquí.
- Vaya ¿así que trabajas con niños? Debes acabar rendida ¿verdad?
- La verdad es que si, tienen una energía extraordinaria, pueden con cualquier adulto si se lo
proponen. Pero al mismo tiempo son increíblemente inteligentes, aprenden muy, muy rápido y
se hacen querer mucho.
- Veo que te gustan mucho los niños, ¿tienes pensado tener los tuyos propios?
En cuanto acabé de formular la pregunta sentí que la había cagado, su cara cambió por
completo, no sé cómo explicarlo pero es como si la agradable María, hubiera dejado paso a una
María, triste, melancólica, como si toda esa alegría que irradiaba, hubiera desaparecido por
completo.
- Verás, es complicado…
-Perdona no quería molestarte ni importunare, era por mantener una conversación.
- No te preocupes, verás hace un par de años me diagnosticaron endometriosis y hace que
tener niños sea complicado.
Me quedé helado, no por el hecho que sufriera una enfermedad alguien a quien al fin y al cabo
acababa de conocer, si no por la forma natural de tratarlo como si fuera la cosa más normal del
mundo.
-Oye María, de verdad que me sabe fatal, no tienes que contarme nada que no quieras,
entiendo perfectamente que son tus cosas, que nos acabamos de conocer, de verdad que no
me importa.
- Tranquilo, ahora estoy bien, no voy a decirte que cuando me lo diagnosticaron me lo tomé
bien porque mentiría, de hecho estuve en tratamiento por depresión, fue un duro golpe,
siempre había tenido presente la posibilidad de tener niños, no es que lo tuviera decidido pero
si estaba bastante convencida, y el diagnostico, me causó un impacto muy fuerte.
- Perdona que te pregunte y si te molesta o no quieres no tienes porque responderme, pero
¿no vas a poder tener hijos nunca?
- No, no. Si que puedo tener hijos, no es que me haya quedado estéril, pero es muchísimo más
complicado y a veces pienso en si merece la pena pasar por todo ese duro proceso, de hecho el
diagnostico de mi enfermedad, fue uno de los motivos por los que me decidí a acceder a la
guardería, quería saber si mi instinto maternal, se conformaba con cuidar de los niños de otras
mamás.
- Ahora mismo me siento muy tonto y un ignorante, pero ¿me puedes explicar por encima en
qué consiste la enfermedad?
- Mira para que lo entiendas, y un poco con mis palabras, digamos que se forman pequeños
bultos en el endometrio, que en la mayoría de las mujeres se encuentra dentro del útero, pero
las mujeres que tenemos endometriosis, lo tenemos fuera y esos tumores, quistes, bultos o
como quieras llamarlos son muy, muy dolorosos, y que hacen que por ejemplo durante la
regla, tenga unos dolores insoportables. Es una enfermedad que aparte del dolor que produce,
espantoso de por sí, puede hacer que otros órganos se vean afectados, como por ejemplo el
aparato urinario. Puede doler mucho al hacer pipí, y también, al menos en mi caso, me duele
mucho cuando tengo relaciones. Por eso te he dicho antes que no era mujer de una noche, no
me compensa.
-UAUUU. Me dejas de piedra, no sé qué decirte, la verdad es que nunca antes había conocido a
alguien que tuviera esa enfermedad o eso creo vaya, tampoco voy preguntando a mis amigas si
tienen problemas con las reglas o con las relaciones.
- Bueno es posible que algunas de ellas la tengan pero no lo sepan.
- ¿Que quieres decir que te puede venir de golpe o que la puedes tener y no enterarte?
- ¡Hombre!, no estás bien hoy y mañana ya estas malo. Normalmente es una enfermedad que
es difícil su diagnostico, porque a las mujeres a veces la regla nos duele y casi nunca le
hacemos caso, además a veces te lo encuentran buscando otras cosas, como te he dicho pude
ser que tengas problemas para hacer pipi y buscando el porqué de eso den con que tienes esta
enfermedad, por eso a veces, resulta difícil encontrarla porque antes miras otras cosas. Además
no todas las mujeres tenemos los mismos dolores ni de la misma intensidad.
-Joder María, imagino que ha de ser muy duro afrontar una enfermedad así ¿verdad?
-La verdad es que si, para una mujer el hecho de ser madre es algo único. Creo que
independientemente de que te gusten o no los niños, el mero hecho de tener la opción lo hace
fascinante, debe ser una sensación maravillosa el notar que dentro de ti está creciendo una
vida, algo que es parte de ti, creo que desde el mismo momento en que sabes que estás
embarazada, estas imaginando la carita de tu hijo, como serán sus labios, sus orejitas, esas
manitas, tan pequeñitas…
De repente sin darme cuenta, mis ojos inundados de lágrimas, empezaban a dejarlas salir sin
poder controlarlo.
Era un sentimiento muy extraño, allí estaba yo, con alguien a la que acababa de conocer y con
la que solo quería pasar un buen rato, sintiéndome impotente y enfadado con el mundo por
poner trabas a una mujer, en algo tan importante como la maternidad.
-Oye, ¿no te parece que hace frio?, ¿por qué no buscamos algún sitio donde nos podamos
tomar un café y seguir con nuestra charla?
Ese sábado fue el principio de mi nueva vida. De nuestra nueva vida.
Desde esa noche, María y yo emprendimos un camino juntos, un largo y duro camino.
Recuerdo especialmente duro el primer día que la acompañé al ginecólogo para pedir cita para
hacerse la laparoscopia, los días de después de la operación, como tuvo que mantener reposo
durante unas semanas, como intenté por todos los medios que estuviera lo más tranquila
posible, y como resultaba casi imposible.
Desde que la conocí y hasta el día de hoy admiro profundamente su fuerza, sus ganas de llevar
las riendas de su vida, de cómo afrontar los problemas y los reveses que te da la vida, y sobre
todo de sus ganas de comerse el mundo, de poner un sentimiento especial en cada cosa que
hacía y de su cara el día que nos dijeron que estábamos embarazados.
Hay muchos días a lo largo de una vida que se quedan en tu memoria para siempre, tu primera
noche de reyes, el nacimiento de tu hermana, tu primer amor, momentos especiales, pero sin
duda me quedo con ese día, creo que fue EL momento de nuestra vida, recuerdo los minutos
de espera para que el test de embarazo cambiara de color, como horas, como días enteros
metidos en un solo segundo de cada minuto, sintiendo punzadas de dolor, de esperanza, de
desolación, de recuerdo de fracasos anteriores, de docenas de predictors tirados a la basura
con rabia, con tristeza, para al final una explosión de emoción, de sentimientos.
Fue el momento mágico de nuestra vida, solo comparable al momento en que naciste, esa fue
la culminación de todo ese entramado de médicos, de disgustos, de preocupaciones y temores.
Y que más te puedo decir, así es como nos conocimos tu madre y yo, y por eso para nosotros
eres tan especial, se podría decir que eres el mejor premio de nuestra vida, la recompensa al
sufrimiento de tanto tiempo.
Has sido por lo que tu madre ha luchado toda su vida, así que recuérdalo siempre, nunca dejes
de luchar por lo que realmente quieres, piensa que si tu madre no hubiera luchado, ahora no
podría estar contándote esta historia.



















