La Enfermedad desde el Cariño
Teníamos 23 y 27 años cuando apareció la endometriosis.
Al principio fue una extraña desconocida, pero que me unió a lo que más quería, que era mi chica.
Fue operada por primera vez con 23 años con un quiste de 8 cm en un ovario, después de diferentes pruebas (entre las que se descarto la apendicitis) se la diagnosticó endometriosis.
Fue operada la extirparon un ovario y recuerdo todavía al médico cuando salió de la operación (se me ponen los pelos de punta solo el recordarlo) “tranquilo su vida no corre peligro” ( buen medico pero qué poco tacto).
Recuerdo irme para mi casa llorando como un niño llevábamos 5 años y no nos aviamos separado nunca.
Pocos meses después, volvió a ser operada, parte del otro ovario fue extirpado, pero mi unión y mi amor a ella cada vez era mayor.
La endometriosis no iba a poder con el amor que yo tenia por mi niña. Después vinieron revisiones e incertidumbre cada 6 meses y siempre la misma pregunta cariño “algun quiste” “no tranquilo esta todo bien”.
Nadie sabe lo bien que me sonaban aquellas palabras.
Pensar que otra vez tenia que entrar en un quirófano me partía el alma. Mientras tanto hacíamos nuestra vida normal, no había dolores ni molestias.
Mi chica me contagiaba su ilusión, su optimismo sus ganas de vivir, en definitiva su vitalidad.
Recuerdo ir con ella al medico y tenerme que salir, la hacía pensar que me mareaba y no era así, me dolía pensar que solo podía acompañarla y no poder hacer algo mas por alguien a quien quieres tanto, es muy duro.
Nuestras relaciones cada vez se iban espaciando mas empezaban las molestias pero a mi no me importaba estaba con la persona que siempre había soñado. Eso no era un problema.
Ella seguía radiando optimismo.
Años después empezamos a saber lo que era esta enfermedad a saber su cara mas cruel y amarga, pero nos hizo mas fuertes.
Las molestias empezaron a ser mas severas los calmantes no faltaban nunca en casa.
Pero siempre estaba al pie del cañón trabajando y apoyándome en todo. Montamos un negocio y con sus molestias y dolores, sacó ella sola adelante la obra, daba gusto verla qué fuerza.
Un año después volvieron las alarmas, revisión y adherencias por toda la zona pélvica y nódulo en el saco de Douglas.
Otra vez la pesadilla pruebas y mas pruebas el negocio fatal y no se venia abajo. Lo asimilamos, nos dijeron que podían extirpar el útero. Eso fue un mazazo para los dos, pero nos teníamos el uno al otro.
Recuerdo que la noche antes de la operación no dormi pensando que podía pasar era una operación mas difícil y los médicos entre las que se encontraba la Doctora Alicia (fenomenal doctora) no nos aseguraban que el útero pudieran salvarlo.
Dos horas de operación que fueron terribles mucho peor que las anteriores, estábamos más informados.
Por fin se abre la puerta del quirófano y sale la Doctora salí corriendo hacia ella “ tranquilo todo ha salido muy bien”. Qué alegría me dio oír esas palabras.
Estuvo 6 días en el hospital sin molestias ninguna con muchos calmantes. Qué días mas difíciles me volvía a separar de ella, qué duro se me hacia esa espera hasta tenerla otra vez conmigo.
Pasaron los días y nuevas revisiones, donde el mejor tratamiento es un embarazo.
Como nos vamos a quedar embarazados con lo q debemos no nó puede ser ahora nos viene fatal hay que posponerlo.
Al año siguiente nos dicen ahora o nunca, lo hablamos y si tenemos que dejar de pagar pagamos pero tenemos a nuestro niño.
Me hacen a mí las pruebas, todo bien, me hacen el seminograma y al limite pero bien. Empieza ella, con las pruebas y viene la decepción sus ovários están al borde de la menopausia. Nos dicen que tenemos q ir a ovodonación pero que hay lista de espera de 2 años. No podemos esperar 2 años el útero de mi chica tiene adenomiosis, no puede ser.
No nos resignamos, al día siguiente me fui al hospital Príncipe de Asturias en Alcalá, me metí en todos sitios no podía pensar que una mujer con este problema tuviera que esperar 2 años.
Pues si, salí decepcionado y hundido pero bueno la tenia a ella conmigo los dos juntos lo pasaríamos, no podemos tener hijos que la vamos hacer no seremos ni los primeros ni los últimos.
Pero mi chica no podía aceptarlo y la repitieron los análisis. Ahora salían unos valores (disculpar que no recuerde el nombre) geniales. Subió corriendo a fertilidad y se empezó a preparar todo.
Fué un tratamiento muy muy duro.
Llegó el día de sacar los ovocitos que fueron tres, dos de ellos de buena calidad, yo entregué mi muestra y a esperar.
Qué largo se nos hizo el día, pero por fin suena el teléfono y nos dan la gran noticia: "han fecundado dos vente mañana”. Allí estábamos, la durmieron y se los pusieron.
Estuvo hasta las 5 en el hospital y para casa.
Lo habíamos conseguido Valeria y Rubén estaban en camino.
Teníamos que esperar la beta 3 semanas “bueno tranquila ya veras como tenemos suerte”. Días después con hemorragia la viene la regla, qué decepción, pero bueno lo volveremos a intentar.
Y nos dicen que ahora a lista de espera, no puede ser. De esto hace mes y medio mas o menos.
Hoy lo recuerdo con tristeza y amargura no tengo a la persona que mas quiero conmigo y se me hace muy difícil el día a día.
Cuántas cosas cambiaria si pudiera, pero si se me permitiera pedir algo, sólo pediría dos cosas: que mi mujer no se hubiera sometido a ese tratamiento y que estuviera conmigo.
La endometriosis fue y es canalla pero me enseño amar a esta mujer tan maravillosa que me lo dio todo.
Ahora contando nuestra historia no puedo parar de llorar y lo peor es que no puedo culpar a esta enfermedad.
Pero siempre estaré aquí para darla todo, mi apoyo y cariño.
Actualizado (Miércoles, 20 de Enero de 2010 23:15)








